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Hoy comienza la semana de papá para el perrito, ¡qué lindo! Pero entonces, de repente, un extraño con bollos de natillas se para frente a la puerta. A la perrita no le gusta eso en absoluto, ¡nunca debería volver con sus repugnantes natillas! Pero lo hace. Muchas veces. Ella se desconcierta, se ríe y come con el perro pequeño y el perro grande hasta que queda claro: puede quedarse.